La Confesión
La realidad en la era de la nueva normalidad

2021, el año del Fénix. ¿Podrá reactivarse el país?

Este es el año en que inicia la reactivación. Considerar una reforma tributaria en estos momentos frena la dinámica, reduce las expectativas y puede inducir a una mayor informalidad y evasión tributaria.

El 2021 es un año de transición. Iniciamos con grandes expectativas pensando que podríamos cantar “¡cesó la horrible noche!”, como versa nuestro himno nacional. Pero en pocos días el covid nos mostró que aún existe y que seguirá dando la pelea. Luego, los medios comenzaron a informar sobre la intención de una reforma tributaria y, posteriormente, hace pocos días, el Dane nos “aterriza” confirmándonos lo que todos esperábamos: “el país decreció 6.8 por ciento en el 2020”. Pero también hay algunas voces de esperanza: la vacunación ya inició, y las ciudades comienzan a flexibilizar algunas medidas de restricción a la movilidad, como el pico y cédula. ¿Será que estas acciones remontarán la actual situación?

Creo firmemente en la capacidad de adaptación y resiliencia de la economía colombiana. Lo ha demostrado en el pasado: ser capaz de crecer en medio de una guerra o en medio de una crisis económica regional no es poca cosa. Seguro en este año comenzaremos a ver brotes de esperanza y reactivación económica y social, pero, eso sí, debemos cuidar esos brotes y no ahogarlos.

Pensar en una reforma tributaria en este momento es un error. Es cierto que las finanzas públicas necesitan dinero, y también es cierto que solo en este año el gobierno podría encontrar alguna posibilidad de ecopolítico en el congreso para pensar en una reforma de este nivel. Pero (como dicen), ¿está el palo pa’ cucharas? No creo.

Recientemente se aprobó “La política para la reactivación, la repotenciación y el crecimiento sostenible incluyente: Nuevo compromiso por el futuro de Colombia” o documento Conpes 4023. Este define la estrategia de reactivación económica del país. Reconoce que el sector productivo es uno de los ejes fundamentales para “transitar hacia una producción más sostenible y sofisticada”. De hecho, esta política espera con un case de 3.8 billones de pesos del Presupuesto General de la Nación, dinamizar cerca de 135 billones, entre sector público, sector privado e inversión extranjera, para desarrollar 552 proyectos que generarán más de 2 millones de empleos.

Esta vanguardista política para el contexto colombiano también reconoce que cerca de 2.2 millones de personas perdieron su empleo a causa del covid, así como la debilidad del tejido empresarial colombiano, y registra cómo la pandemia afectó su liquidez. Según dice, 28,9 por ciento de las empresas manifestaron tener un riesgo crediticio alto o muy alto, y 67 por ciento dijeron encontrarse en riesgo de liquidez muy alto, alto o medio.

La necesidad de la reforma tributaria se da por dos razones. Una, la expectativa de menor recaudo y la otra el mayor gasto esperado.

En 2020 el recaudo tributario fue de 146 billones de pesos, once menos que lo alcanzado en 2019. Esta reducción es preocupante. En 2019 se estimó que el nivel de evasión de impuestos del país podría ser del orden del 30 por ciento, y desde hace años se desarrolla un plan de choque contra este flagelo. Decrecer en el recaudo es resultado de la afectada dinámica del 2020 que afectó los ingresos por concepto de IVA y retención en la fuente, y seguramente, por un aumento en la evasión.

Luego, ¿por qué no combatir la evasión antes que aumentar el nivel de tributación? Varios documentos, entre estos uno de López y Tibambre en el 2019, han estudiado el tema de los determinantes de la evasión de impuestos en el país, concluyendo que para el periodo de análisis estudiado – entre 2007 y 2017-, la principal razón fue la complejidad de nuestro sistema tributario. Lo que concuerda con Tanzi y Shome en 1993, cuando estudiaron los sistemas tributarios de Latinoamérica. Por ende, y si es necesaria la reforma, esta debería ser para simplificarla, no para gravar más a los contribuyentes.

No podemos olvidar quién tributa en Colombia. Los informales no son. Según otro documento Conpes, el 3956, “La formalidad implica un costo adicional sobre la utilidad bruta anual del 34,3, 35,3 y 46 por ciento para las micro, pequeñas y medianas empresas, respectivamente”. Las empresas formales, que en un 90 por ciento son pequeñas o muy pequeñas, y que a su vez fueron las más afectadas por las medidas adoptadas para reducir la velocidad de propagación del covid, difícilmente estarán en condiciones de tributar mucho más. Y tampoco las personas naturales, que en su gran mayoría son empleados, que también han visto amenazada su estabilidad laboral con la recesión.

La segunda razón para una reforma tributaria, es el mayor gasto. Según el presupuesto general de la nación 2021, los gastos de funcionamiento incrementaron en 18 billones de pesos, de los que $15 corresponden a un aumento de transferencias. Solo los gastos de personal aumentaron dos billones, un 6 por ciento, valor mayor que el crecimiento del IPC y el salario mínimo (1.6 por ciento y 3.5 por ciento, respectivamente).

Sin embargo, es importante analizar el comportamiento y efectividad del gasto. Según el portal de trasparencia económica, a diciembre de 2020 se registraba un 92.4 por ciento del presupuestado comprometido, y sólo 83 por ciento ejecutado, dato que llega al 80 por ciento cuando se refiere sólo a la inversión. Esto en otras palabras: de cada 100 pesos presupuestados solo se habían comprometido $92 y pagado $80.

Luego, con tal nivel de ejecución, que en números concretos significó no haber gastado 20 billones de pesos -valor superior a lo que se esperaría con la reforma tributaria (1.5 por ciento del PIB)-, ¿no tendría más sentido trabajar en la capacidad de ejecución antes de aventurarnos en una nueva reforma?

El gobierno debería centrarse, como dice el Conpes 4023, en sacar adelante los 552 proyectos mencionados, lograr una tributación más eficiente e introducir el concepto de productividad del gasto. Hay que recordar que lo importante no es gastar, sino saber gastar. No olvidemos que la prioridad del enfermo, es recuperarse.

Artículo cortesía de: https://lasillavacia.com/silla-llena/red-social/2021-ano-del-fenix-podra-reactivarse-pais-77717

Diego Dorado
Diego Dorado Bartolino 1986 - Presidente Asia Bartolina 2020-2022

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