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2021, el año del Fénix. ¿Podrá reactivarse el país?

La Confesión

Molly Ball la amanuense y biógrafa de la superpoderosa Nancy Pelosi, alta jerarca del Partido Demócrata en el congreso de los Estados Unidos, escribió para la revista TIME un artículo que tituló The Secret History of the Shadow Campaign That Saved the 2020 Election (La historia secreta de la campaña oculta que salvó a las elecciones del 2020) en el que relata con lujo de detalles el complot internacional que se creó con el objetivo de no permitir la reelección de Donald Trump en las pasadas elecciones de noviembre del 2020, supuestamente, para defender a la democracia estadounidense.

Cuenta cómo surgió la idea de un grupo de comunistas al que se le fue uniendo voluntarios de todas las vertientes ideológicas y de todos los oficios. Políticos, periodistas, empresarios y conspiradores de profesión conformaron un grupo élite que, a pesar de su noble propósito de defender a la democracia, prefirieron dejarlo a la sombra de la opinión pública mundial. Un grupo que luchaba por preservar la democracia que funcionaba en la clandestinidad por miedo, tal vez, que a la gente no le gustara defender la democracia.

Da las fechas, los nombres, los lugares virtuales en los que se realizaban las reuniones por tratarse de una fuerza multinacional imposibilitada para desplazarse durante los meses de la pandemia. Relata como el COVID fue la disculpa perfecta para obligar a que la gente votara por correo, justificara la nula asistencia a los rallys de Biden y para relevar fácilmente a los tradicionales testigos electorales que, por su avanzada edad, podían ser presa fácil del virus. La financiación de las actividades de “los salvadores de la democracia” como la compra de máquinas de votación y los honorarios de los testigos electorales que harían el conteo de los votos, se realizó con los recursos de los magnates de las redes sociales y de filántropos afines, también, con las ideas de la extrema Izquierda.

Llama poderosamente la atención que ese grupo multidisciplinario no hubiera generado propuestas interesantes que pudieran cautivar a los votantes potenciales de Joe Biden para ganar en franca lid, por el contrario, centraron todos sus esfuerzos y conocimientos en violar la libertad de expresión de todos los que no comulgaran con los dogmas del partido Demócrata y de la extrema Izquierda mundial, en promover una cruzada de desinformación y de censura en los medios de comunicación tradicionales, y en cambiar las leyes y normas de juego de las elecciones en los swing states que les permitiera sin mayor contratiempo introducir y contar votos a la madrugada del 4 de noviembre del 2020. Número de votos que, curiosamente, en algunos estados fueron los necesarios para que se revirtiera la tendencia a favor de Biden. What a Coincidence!

Para corroborar todo lo dicho por la señorita Ball, el empresario Mike Lindell hizo un video de 2 horas de duración en el que invitó a varios expertos en información, seguridad, tecnología, estadística y expertos en otras disciplinas que permitiera probar todo lo dicho por la revista TIME. El video fue censurado y retirado de Vimeo y Youtube pero, al parecer, Rumble no hace parte de los defensores de la democracia (ahí lo pueden ver). En este punto los más interesados en que se conozca toda la verdad deberían ser, precisamente, los defensores de la democracia para acallar las voces de los que hablan de un fraude electoral a gran escala con participación de países extranjeros, por ser las elecciones limpias y transparentes uno de los pilares de la democracia actual. Finalmente entendí la razón por la que el señor embajador de los Estados Unidos en Colombia recomendó a los colombianos, no interferir en el proceso electoral de su país.

Difiero de la señorita Ball cuando dice que después del 3 de noviembre del 2020 no ha pasado nada. Que la revista en dónde ella trabaja y los otros medios de comunicación tradicionales no hayan informado sobre el sinnúmero de acontecimientos que han sobrevenido, no quiere decir que no pasara nada. Por ejemplo, casi el 70% de las demandas admitidas por la justicia estadounidense en relación con inconsistencias y otros delitos asociados a las elecciones han sido falladas a favor del presidente Donald Trump.

Incluso antes de la fecha que Ball señala como la del inicio de las actividades conspirativas clandestinas, el presidente Donald Trump había firmado en septiembre del 2018 la Orden Ejecutiva 13848 sobre “Imponer ciertas sanciones en caso de injerencia extranjera en una elección en los Estados Unidos”, en esa orden se determina que a los 45 días de iniciada la investigación sobre la injerencia extranjera en las elecciones, se procederá a confiscar los bienes de los implicados en la investigación. El 1 de febrero del 2021, declarado por el presidente Trump como el Freedom Day, se cumplía ese plazo. Probablemente la caída en los precios de las acciones durante la semana previa a esa fecha, era por la sobre oferta creada por la liquidación de posiciones de portafolios para evitar las sanciones contempladas. O cómo explicar que después de ese día el mercado cambio de tendencia abruptamente y volvió a subir?

Lo más importante de la publicación de TIME es que demostró la existencia de una conspiración a nivel mundial y dejó sin piso a los que frente a las evidencias, los hechos y las pruebas recurren siempre a la falacia de la “Teoría de la Conspiración”. Esa confesión, más que utilizar a la “defensa de la democracia” como una justificación para su accionar en la sombra, se trataría del inicio de una serie de acontecimientos que pueden redefinir el Orden Internacional. Después de haber visto la Caída del Muro de Berlín, creo que voy a ser testigo de otro acontecimiento trascendental en la historia de la humanidad.

Artículo cortesía de: https://elexpediente.co/la-confesion/amp/?__twitter_impression=true

Andres Villota
Andrés Villlota - Bartolino 1987

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